El País
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Crítica: Sin noticias de Egoyan

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Remember

Lo mejor:
La interpretación de Christopher Plummer

Lo peor:
Lo difícil que es de creer que Atom Egoyan esté detrás de las cámaras

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 04/03/2016
  • Director: Atom Egoyan
  • Actores: Christopher Plummer (Zev Gutman), Henry Czerny (Charles Gutman), Dean Norris (John Kurlander), Martin Landau (Max Rosenbaum), Peter DaCunha (Tyler), Sofia Wells (Molly)
  • Nacionalidad y año de producción: Alemania, Canadá, 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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El cine de Egoyan, poliédrico, cáustico e instalado en el más áspero de los desasosiegos, experimentó una mutación a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Ararat, en la que el director canadiense exorcizaba viejos fantasmas históricos, y sellaba una reconciliación, o una tregua, con sus raíces, marcó un punto de inflexión. Su última gran película probablemente sea El dulce porvenir, pero sus siguientes películas aún se movían en la coherencia de una filmografía consecuente y en la lógica de un legado artístico en el que hasta las disonancias parecían tener un porqué y un lugar en la lectura global de la obra del director de Exótica. Desde Ararat Egoyan comienza a borrarse, a caminar a tientas a despistarse a sí mismo. Poco a poco sus películas han ido perdiendo esencia y, no menos importante, empaque y excelencia formal.

Remember no es un Egoyan menor, porque en verdad el canadiense está afincado en la irrelevancia desde hace demasiados años. Hace un tiempo la perspectiva de una reflexión en manos de Egoyan sobre los estertores del Holocausto y la dimensión ética y psicológica de aquella herida generacional incurable que arrastraron y arrastran las víctimas de aquel oprobio habría generado enormes expectativas, más aún en un tipo tan habituado a hurgar en los fantasmas del pasado, en el lastre de esas cicatrices perpetuas para las que no se ha inventado desinfectante, en la dimensión íntima y colectiva del trauma y de la pérdida.

Esos eran precisamente los terrenos que el canadiense hollaba en su última gran película, la citada El dulce porvenir, y a los que regresa con la intrascendente Remember, una película sostenida alrededor de la colosal prestación del siempre espléndido Christopher Plummer, espina dorsal de un drama de rostro desencajado en el que se abren más y más grietas a medida que discurren los minutos, alrededor de una puesta en escena aséptica e incluso descuidada. La coartada es una vuelta de tuerca a la coartada del imperativo moral de la venganza, tras los pasos de uno de los últimos supervivientes del Holocausto en una odisea de redención de lo más improbable, jalonada de trampas en el guion más propias de un principiante que de un tipo con la hoja de servicios de Atom Egoyan.

La película va de más a menos, atrancada en los agujeros de un guion cogido por los pelos y en una pereza de estilo verdaderamente llamativa, incurriendo en enfáticos sentimentalismos y en demasiados estereotipos de la redención post Holocausto. Remember es cine plagado de buenos propósitos y pretensiones con enjundia, pero no está, por fallida y errática, ni de lejos a la altura de lo exigible a un director de la talla de Egoyan.

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