Artículo: Entrevista a Michael Caine

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  • Fecha: 07/12/2018

Rey de ladrones, dirigida por James Marsh y reconstruye el robo al Hatton Garden Safe Deposit que tuvo lugar en el Barrio de las Joyerías del Este de Londres en abril de 2015. Se dice que es el mayor robo de la historia de Inglaterra y fue perpetrado por una banda de delincuentes ingleses que tenían entre sesenta y setenta años. Desplegaron tanta eficacia, que se creyó que había sido obra de un equipo extranjero que dominaba la alta tecnología. Hasta que la policía británica descubrió las identidades de los miembros de la banda y los vigiló mientras se volvían unos contra otros y se peleaban.

Rey de ladrones
  • Género: Policíaca
  • Fecha de estreno: 05/12/2018
  • Director: James Marsh
  • Actores: Michael Caine (Brian Reader), Michael Gambon (Billy the Fish Lincoln), Charlie Cox (Basil), Jim Broadbent (Terry Perkins), Ray Winstone (Danny Jones), Tom Courtenay (John Kenny Collins), Francesca Annis (Lynne Reader)
  • Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, 2018
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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Guía del Ocio: ¿Podría explicarnos en qué consistió el robo de Hatton Garden?

Michael Caine: El robo de Hatton Garden fue un golpe extraordinario. Lo pusieron en marcha siete ancianos. Ya se les había pasado el arroz, pero decidieron hacerlo igual. Creo que todos sabían que no estaban capacitados para ello, pero lo hicieron y, al principio, les salió bien. Se llevaron el botín, pero luego los pillaron y acabaron en la cárcel. Estoy convencido de que... Ya habían pasado por la cárcel. Era la ocasión dar un golpe que les garantizara la jubilación. Y se arriesgaron.

G.O.: ¿Recuerda cuándo oyó hablar del golpe?

M.C.: En la prensa. Lo leí en la prensa. Y lo primero que pensé fue... El mayor de los que habían cogido tenía 73 años y era de Londres. Yo, que tenía 83, pensé: Seguro que me ofrecen el papel. Y así ha sido, por eso estoy aquí.

G.O.: ¿Quién es Brian Reader y por qué ha querido interpretarlo?

M.C.: Brian Reader, a quien no he podido conocer, era un ladrón muy experimentado. Ha tenido mala suerte con la salud. Había una rama frente a la ventana de su habitación, se subió al árbol para cortarla, se cayó y se rompió el cuello. En el hospital, le hicieron un chequeo y también tenía cáncer de próstata. Cuando lo detuvieron, le dieron dos infartos estando en la cárcel. Al final, lo liberaron. Vi unas imágenes suyas de cuando lo condujeron a casa. Se ve que no sale de marcha por las noches. Se pasó tres años en la cárcel y no se quedó con el dinero. A su cuerpo le ha salido cara la jugada, aunque quizá no sea culpa de los robos. Se ve que no está bien, así que no lo envidio en absoluto.

G.O.: ¿Cree que la película es una comedia pura?

M.C.: No, es como la vida misma, a veces seria, a veces divertida, a veces ninguna de las dos cosas. La película es así. La parte más graciosa es la edad que tienen, lo ineptos que son y el esfuerzo físico que requiere. Cuando preguntaron por el oro... Había un hombre joven en el grupo, Basil, que se escapó y no dieron con él. Bueno, lo encontraron hace dos meses y está detenido, pero, cuando detuvieron a los otros, este se había dado a la fuga.Y, cuando les preguntaron dónde estaba el oro, dijeron que se lo había llevado Basil ¿Por qué? Porque ellos no eran capaces. Una bolsa de oro pesa mucho. Hay ese tipo de situaciones, serias, pero graciosas. Se llevó Basil el oro, porque los otros no podían.

G.O.: Se trata de un reparto fantástico.

M.C.: Sí, maravilloso.

G.O.: ¿Cómo ha sido trabajar con Tom, Ray, Jim y Michael?

M.C.: Es el trabajo más sencillo que he hecho en mi carrera. He trabajado con gente increíble a la que conozco muy bien. Y ha sido en mi ciudad, en Londres, con un equipo británico. Había gente que conozco desde hace muchos años. Nos conocíamos todos desde hace años, incluido el equipo. Además, había un director, un productor y un guionista geniales. Hicieron la última película sobre Stephen Hawking y ganaron premios Óscar. Si me hubieran preguntado qué película me habría gustado hacer cuando fuese mayor, habría dicho esta.

G.O.: ¿Qué tal el trabajo con James Marsh?

M.C.: Es un director fabuloso, uno de los mejores de su generación. No lo conocía antes de la película con Eddie Redmayne, pero la vi y me pareció fantástica. Cuando me mandaron el guion y me dijeron que el director sería él, acepté casi sin leerlo, pero lo leí.

G.O.: No es la primera vez que interpretas a un criminal.

M.C.: No, he hecho muchas veces de criminal. En Italian Job, por ejemplo.

G.O.: ¿Por qué te gustan tanto?

M.C.: Las dos son películas divertidas. No me gustaría hacer de criminales más serios, de un violador o un asesino. Aunque sí que lo era en Asesino Impecable, pero en ese caso, tenía un buen motivo para hacerlo. Por eso lo acepté. Es el papel que más se acerca al malo por antonomasia, es Jack Carter en Asesino Impecable.

G.O.: ¿Hay algún rastro de Carter en Brian Reader?

M.C.: Seguro que sí, aunque yo no me haya dado cuenta…

G.O.: ¿Qué nos cuenta la película sobre lo que es hacerse mayor?

M.C.: Nos dice que no hay que perder las ganas de vivir y de hacer cosas, que no hay que quedarse en casa viendo la tele. Yo tengo 85 años y estoy rodando una película en la República Checa. ¿Me entiendes? Hay que mantenerse activo. Antes, la gente hacía trabajos físicos muy duros y, desde el primer día, estabas esperando a cumplir 65 para no tener que madrugar, para que te pagaran y poder vivir sin ir a trabajar. Uno de los secretos de mi carrera es que me gano la vida con algo que antes hacía gratis y me encantaba. Era un aficionado y trabajaba gratis. Que no se enteren los productores, ahora ya no es así. Estoy haciendo algo que me encanta. No estoy deseando jubilarme. Además, en las películas siempre hay un hombre de 65, 85 o incluso 100 o 105 años. Si necesitan a alguien de 105 años, van a buscar a un actor que los tenga.

G.O.: Por último, hay un poco “cockney” en la película...

M.C.: Sí que hay, sí. Para la gente que no lo sepa, ¿qué es el “cockney”? Es una jerga rimada inventada en las cárceles de Londres que se generalizó entre gente de los bajos fondos, es decir, gente pobre sin dinero. Se inventaron esa jerga en la cárcel para que los guardias no los entendieran. Yo se lo he enseñado a mi mujer y a mis hijas. Mi mujer, que es de Cachemira, habla “cockney” y entiende lo que le digo. Puedo dirigirme a mi mujer y a mis hijas delante de terceros sin que sepan de qué estamos hablando.

G.O.: ¿Nos podría dar algún ejemplo?

M.C.: Cuando cogemos un taxi y no sé qué propina dar, digo: "¿Le damos mandarina al helado?". Mandarina es propina, y un helado está en el congelador, que rima con señor. Se suele usar en ese tipo de situaciones. Puedes decir "¿Quién se lleva la pintura?", o sea, la factura, para ver quién paga en un restaurante. Si sueltas eso, la gente pensará: "¿Qué ha dicho?". Te ayuda mucho en sociedad. Yo lo uso continuamente, sobre todo con mis hijas y mi mujer, porque salgo mucho con ellas. Las tres saben hablar en “cockney”.

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Ignacio Pablo Rico- 07/12/2018

James Marsh firma un thriller de atracos apoyándose en un pack de actores maduros.

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