El País

Crítica: Seguridad al mejor postor

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha: 17/02/2014
RoboCop (2014)

Lo mejor:
Un contexto que justifica el remake, que no es poco

Lo peor:
Las rutinas de cine de acción post "Transformers"

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  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 14/02/2014
  • Director: José Padilha
  • Actores: Joel Kinnaman (Alex Murphy / RoboCop), Abbie Cornish (Clara Murphy), Gary Oldman (Dr. Dennett Norton), Michael Keaton (Raymond Sellars), Jackie Earle Haley (Mattox), Michael K. Williams (Oficial Jack Lewis ), Jennifer Ehle (Liz Kline), Jay Baruchel (Papa), Marianne Jean-Baptiste (Karen Dean), Samuel L. Jackson (Pat Novak), Zach Grenier (Senador Dreyfuss), Aimee Garcia (Kim), Miguel Ferrer (Vallon)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

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La nostalgia es una inmensa cortina de humo. Ahora resulta que el Robocop de Verhoeven es un clásico atemporal, un referente del cine de acción de siempre, obra magna del blockbuster norteamericano ochentero. Los que tenemos memoria histórica de la década prodigiosa del cine de entretenimiento sabemos que este análisis es fruto de ese ancestral impulso de ensalzar la mediocridad añeja, como si el tiempo hubiese realzado virtudes que, en su día, simplemente nadie veía. Robocop fue, digámoslo para acabar con esta descontextualizada mitificación, una de tantas, un entretenimiento que se juzgó solvente y olvidable, que nunca tuvo ni quiso tener la dimensión de clásico que muchos ahora quieren otorgarle. Partiendo de la base de que la cinta de Verhoeven no es ningún punto de inflexión en los 80, ni un título de referencia, ni un clásico ni nada parecido, el remake de José Padilha no repta a la alargada sombra de nadie porque no hay alargada sombra que valga tres décadas después.

Cierto que desde el ahora la mayoría de blockbusters de los 80, incluso los denostados, parecen obras maestras al lado de los Transformers de turno, pero Robocop nunca fue un clásico, dejémoslo claro. Dicho eso, tampoco es vender quién sabe qué logros decir que la revisión del director de la notable Tropa de élite resiste solventemente las comparaciones.

Desprovista, cierto, del ácido (no mucho) sentido del humor de la película de referencia, del regusto cafre de serie B de casquería y del discreto y cuadriculado conflicto existencial del hombre consumido por la máquina azotado por una irresoluble crisis de identidad, la reinvención del poli de chatarra más famoso de la historia del cine obedece y sirve nuevos propósitos. Padilha no pretende, y eso le honra, volver a filmar elRobocop de Verhoeven para una nueva generación de adictos a la acción hiperactiva. Se diga lo que se diga no hay anacronismo alguno en este revival, y la coletilla aquella del remake redundante e innecesario es más inapropiada que nunca.

Algunos dirán que sin gore e instinto autoparódico no queda nada más que ruido, pero se equivocan. La vigencia de la parábola es incontestable, y es precisamente esa dimensión parabólica la que Padilha, con acierto irregular, pretende enfatizar. En sus manos Robocop (2014) cuaja como una indigesta metáfora en clave hi-tech sobre la sombría modernidad postdemocrática. La gran diferencia entre las dos versiones es que la de Verhoeven era una película de ciencia-ficción, y la de Padilha es solo de ficción, a vueltas con ese escenario dantesco y preapocalíptico (Roma se ahogó en parte por la proliferación de ejércitos privados) de estados invisibles que fían el oficio de las armas a siniestras multinacionales que controlan el mercado de la seguridad y de la guerra violando uno de los pilares básicos de la democracia: el estado, y por tanto la ciudadanía que lo sostiene deja de detentar el monopolio de la violencia legítima en beneficio de terceros en un escenario de arbitrariedad militar y libertades menguantes que es el que, tímidamente, esboza este Robocop (2014), con mucha más chicha contextual que su predecesor.

Secuencias de acción muy bien resueltas, personajes planos, costuras visibles fruto de un proceso de montaje conflictivo, el esbozo parabólico de un futuro/presente muy factible que da escalofríos… el "Robocop" de Padilha dista de ser una película ejemplar, pero tampoco lo era el de Verhoeven. Al menos este es un remake con contexto y con porqué. Mucho más de lo que se puede decir de la mayoría de réplicas paridas por el cine estadounidense en los últimos años.

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