El País

Crítica: Solvente recreación de la encendida rivalidad deportiva Lauda-Hunt en un drama que, se intuye, habría volado más alto sin Ron Howard

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Rush

Lo mejor:
Que trasciende ampliamente las convenciones del mero drama deportivo

Lo peor:
Se intuye un potencial que Howard no acaba de saber exprimir

Valoración GDO


Valoración usuarios
  • Actualmente 4 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
3.8
14 votos

Gracias por tu valoración!

Ya has valorado esta página, sólo la puedes valorar una vez!

Tu valoración ha cambiado, gracias por contribuir!

  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 20/09/2013
  • Director: Ron Howard
  • Actores: Chris Hemsworth (James Hunt), Olivia Wilde (Suzy Miller), Natalie Dormer (Gemma), Daniel Brühl (Niki Lauda), Tom Wlaschiha (Harald Ertl), Pierfrancesco Favino (Clay Regazzoni), Rebecca Ferdinando (dama de honor), Alexandra Maria Lara (Marlene Knaus), Jamie Sives (BRM Mechanic), Joséphine de La Baume (Agnes Bonnet), Patrick Baladi (John Hogan)
  • Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, Alemania, EE.UU., 2013
  • Calificación: No recomendada menores de 12 años

+ info

La historia de la Fórmula 1 se escribe en torno a antagonismos extremos, a rivalidades insanas entre egos demenciales. Pocos, con todo, como los de Niki Lauda y James Hunt, que encarnan la quintaesencia de duelo "deportivo" entre machos alfa encantados de haberse conocido, repartiendo leña en cada carrera tratando de imponer la masculinidad de uno sobre la del otro en una dicotomía irresistiblemente ancestral y primitiva. Ningún otro deporte como la Fórmula 1 ofrece, de hecho, cóctel tan diabólico resultante de meter en el mismo saco bólidos, velocidad y testosterona.

Disfrutamos recientemente de una ventana privilegiada a ese universo de pasiones primarias con la excelente Senna, que era un documental pero que tenía la pegada narrativa de una novela, de una ficción con irrespirables dosis de intriga. Ron Howard, de la mano del biógrafo fílmico por antonomasia del siglo en curso (Peter Morgan), hurga en ese mismo universo de rencillas con olor a neumático quemado desglosando los entresijos de esa colisión de pesos pesados que hizo del Mundial de Fórmula 1 de 1976 uno de los eventos deportivos más dramáticos y trepidantes de la historia.

Con un ritmo diabólico, sin un minuto de tregua, reconstruye el director de Una mente maravillosa la inercia envenenada de aquella campaña marcada por la rivalidad entre dos artistas del volante irrepetibles. Rush perfila los pormenores de la guerra fría enfatizando la polaridad de caracteres entre los dos genios. Lauda, meticuloso, cerebral y antipático; Hunt, seductor, mediático e irresistible. El drama funciona porque los polos se tocan.

Howard recurre a una estrategia de caracterización de brocha gorda. El maquillaje feísta de la "rata" Lauda, su metálico acento austriaco frente al ímpetu latino, temerario e irracional del desmelenado Hunt. Nada de sutilezas, la dicotomía es extrema, pero hace camino. Brühl y Hemsworth desempeñan con oficio los dos extremos mientras Howard procede con el "thriller". Lo cierto es que Rush no es de esas películas esclavas de su militancia genérica. Es decir, no tiene que gustarte el deporte o la Fórmula 1 para quedar seducido por las rencillas y zancadillas deportivas y antideportivas que estos dos colosos se hacían mutuamente. Morgan no carga las tintas tanto en el desencuentro, eludiendo la esclavitud de un drama plano de enemigos íntimos.

Hunt y Lauda son aquí dos personajes complejos, que pagan un peaje altísimo por su voracidad competitiva, que aprenden a admirarse y respetarse a fuerza de colisionar dentro y fuera de la pista. Por eso Rush es mucho más que una crónica hagiográfica de los desencuentros del uno con el otro.

Lauda y Hunt en manos de Morgan y Howard son dos seres desdichados, que pagan con heridas letales, física y emocionales, su adicción por el éxito y la victoria. Es eso lo que distancia Rush del ámbito de los telefilmes de lujo. Morgan no es un guionista cualquiera, y su destreza para llegar al corazón del drama deportivo ya quedó sobradamente patente con la reivindicable The Damned United. Con todo, la sensación es la misma que asalta con todas las películas buenas de Ron Howard. El director de El código Da Vinci cumple, pero nunca acierta a explorar la tercera dimensión del drama.

Rush tiene el potencial de una gran película que nunca termina de cuajar. La cronología visual del célebre Mundial del 76 acaba por resultar monótona, y los puntos de inflexión de la tragedia emocionan pero no sobrecogen. Falta un punto de cocción para que Rush sea lo que sí fue la formidable Senna. Vuelve a ocurrir lo que ocurre casi siempre: Howard, en el mejor de los casos, ofrece solvencia donde otros ofrecen excelencia.

Ir a la película >



Guía del Ocio en App Store Guía del Ocio en Google Play

Servicios

Venta de entradas

Sorteos y promos

Ocio en familia con Lola La Mota


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs