El País

Crítica: Noche, sí; silencio, poco

  • Autor: Diego Salgado
  • Fecha:
Sicarius, la noche y el silencio

Lo mejor:
La presencia en pantalla de Víctor Clavijo, a pesar de lo enojoso de su voz y de sus parlamentos en sordina.

Lo peor:
El olor a naftalina que desprenden las ambiciones de la película.

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  • Género: Thriller
  • Fecha de estreno: 15/05/2015
  • Director: Javier Muñoz
  • Actores: Víctor Clavijo, Fernando Gil, Carlos Olalla, Israel Elejalde, Chete Lera, María Cecilia Sánchez, Nahia Laiz
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2015
  • Calificación: No recomendada menores de 18 años

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Esta ópera prima como director de Javier Muñoz, hasta la fecha solo guionista de títulos como La semana que viene sin falta (2005) y Atasco en la Nacional (2007), arranca con una larga panorámica semicircular filmada en mitad de la noche. La misma desemboca en un hombre que cava su propia fosa mientras otro le acucia a hacerlo pistola con silenciador en mano. Y una voz en off, una voz en off amanerada, pretenciosa, irritante, que no nos dejará en paz en ningún momento y que constituye una de las razones por las que, a pesar de lo que apunta su título, Sicarivs: La noche y el silencio tiene mucho de nocturna pero poco de silenciosa, nos interpela: ¿Creíamos que situaciones tan turbias solo podían acontecer en México, Estados Unidos, Colombia? No, también en España, pretende descubrirnos esa voz machacona, puede un hombre ser eliminado por dinero, puede contratarse a un sicario a través de policías corruptos, puede descubrirse que una corporación municipal la componen puteros y cocainómanos.

 Esta inocencia a la hora de plantear Sicarivs: La noche y el silencio, que pasa a desarrollarse como intriga en torno a un asesino a sueldo que intenta remediar a balazos su decisión repentina de no cumplir con uno de sus encargos, trasciende las hechuras del propio relato, mucho menos innovador y subversivo de lo que se pretende, para expandirse a la propia naturaleza de la película: Javier Muñoz parece creer honestamente que su engolado ejercicio de cine negro supondrá un punto de inflexión en lo que se refiere a la evolución y las ambiciones del género en España; cuando lo cierto es que solo constituye una muestra, y no precisamente de las más destacables, del boom que vive este desde hace unos años al calor de la presente recesión socioeconómica, como ponen sobradamente de manifiesto Celda 211 (2009), No habrá paz para los malvados (2011), Grupo 7 (2012), El niño (2014), La isla mínima (2014) y Fuego (2014).

 Por mucho que Muñoz se declare fan acérrimo del noir, y por mucho que las imágenes de su película y la dichosa voz en off traten de dar forma con ánimo entusiasta a esa querencia, Sicarivs: La noche y el silencio delata los errores típicos de una ópera prima, y, curiosamente, de una ópera prima tal y como se gestaban en nuestro país hasta hace poco: escaso interés por lo referido a la planificación y la fotografía, dignas de un cortometraje; golpes ingeniosos de guión que, o se ven venir a distancia, o no tienen ningún calado tangible; y arrebatos líricos y sentenciosos que llevan a que escuchemos sumidos en el rubor al mercenario decir untuosamente de sí mismo, y más de una vez, que "soy la sombra en la oscuridad; soy esa presencia que intuyes, pero que no llegas a ver; soy ese estremecimiento que te pone la piel de gallina cuando descubres que no estás solo; soy la noche, que amplifica tus miedos, y el silencio, que ahoga tus gritos".

 Hay, con todo, en Sicarivs: La noche y el silencio algunos aspectos que permiten vislumbrar la película que podría haber sido y no es. En especial, la insólita violencia con que se plasman los asesinatos que va cometiendo el criminal encarnado por Víctor Clavijo -con mención para un tiroteo durante una partida de cartas que nos remite a Todo por la pasta (1991)-, y el recurso a una narración paralela a la principal que brinda un trasfondo a esta pero que, por desgracia, acaba sucumbiendo a la pedantería que caracteriza el grueso del metraje. Con semejante panorama, poco pueden hacer los actores, y sobre todo Clavijo, aparte de simular el recitado con naturalidad de parlamentos imposibles, sacados de la peor novela negra. Si hay un título que justifique la pertinencia en el ámbito cinematográfico del manido refrán sobre que "el infierno está plagado de buenas intenciones", esa película es Sicarivs: La noche y el silencio. Que, por cierto, lo de "sicarivs" viene de significar "sicario" en latín. Este es el nivel.

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