El País

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Crítica: Políticas del Mal.

  • Autor: Ignacio Pablo Rico
  • Fecha:
The Guest

Lo mejor:
Una película gozosa, en continua reinvención, que proyecta un discurso lúcido y ominoso sobre la familia en una América desnortada

Lo peor:
Si Wingard y Barrett se olvidaran por un momento de lo cool que son, su cine molaría más aún

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  • Género: Acción
  • Fecha de estreno: 10/04/2015
  • Director: Adam Wingard
  • Actores: Dan Stevens (David), Maika Monroe (Anna Peterson), Brendan Meyer (Luke Peterson), Sheila Kelley (Laura Peterson), Leland Orser (Spencer Peterson), Lance Reddick (Major Carver), Tabatha Shaun (Kristen), Chase Williamson (Zeke), Joel David Moore (Craig), Stephen Brown (Mike), Brenden Wedner (Ian)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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Más allá de hype y modas, el tándem conformado por el cineasta Adam Wingard y el guionista Simon Barrett es, sin lugar a dudas, uno de los más interesantes -y fructíferos- del cine de terror actual. Su primera colaboración, la sugestiva A Horrible Way to Die (2011), daba cuenta no solo de su bagaje en lo que al género se refiere, sino del talento de ambos para explorar sus delimitaciones formales: una historia de amor que difumina las fronteras entre el terror y el drama de corte sentimental y psicológico, donde el psychokiller es un oscuro antihéroe, una suerte de Nosferatu urbano.

 Pero lejos de reducir el terror a una excusa, a un marco escenográfico útil únicamente para otorgar un clima determinado a la historia, Wingard-Barrett han demostrado una profunda fe en su alcance expresivo a la hora de horadar en "lo perverso", acaso la manifestación más vívida de las miserias cotidianas de sus personajes. Desde el horror se leen las ansiedades y temores de una sociedad, la contemporánea, incapaz siquiera de comprender la naturaleza de su confusión.

 Ya en Tú eres el siguiente (2013), su largometraje previo, asumen el home invasion como la modalidad genérica fundamental para aprehender los temores más significativos del presente, pues, como escribe Roberto Morato a propósito de The Collector (Marcus Dunstan, 2009), "el mal que nos acecha ya no se oculta entre las sombras del bosque de las afueras, sino que espera agazapado deleitándose con los recuerdos de nuestro último viaje familiar a Disneyland París". Tú eres el siguiente, que trazaba un itinerario desde la plasmación del terror puro hasta la comedia slapstick, proponía un allanamiento de morada llevado a cabo por un grupo de individuos que, finalmente, revelaban una faceta inesperada: sus máscaras teriomórficas sugerían la filiación con las fuerzas caóticas de la naturaleza; pero bajo ellas se ocultaban habitantes de las alcantarillas de las modernas democracias liberales. Dos vertientes en absoluto opuestas de la destrucción, sino en cualquier caso complementarias. Entre la abstracción fantasmagórica y la concreción de demonios paridos por el ahora sociopolítico, Wingard-Barrett se adscribían a una tradición -renovándola- cuyo punto de partida no es otro que la legendaria Halloween (1978), de John Carpenter. No se nos ocurre una reescritura del slasher más relevante en los últimos tiempos.

  The Guest supone, a todos los niveles, un paso adelante en la filmografía de la singular pareja creativa. Para empezar, marca su definitivo abandono de los dominios del terror de bajo presupuesto; no resulta extraño que uno de sus próximos proyectos pueda ser el remake de la obra maestra del surcoreano Kim Ji-woon, Encontré al diablo (2010). Inspirándose, en sus hechuras visuales y narrativas, en fuentes tan diversas como Raíces profundas (George Stevens, 1953), la saga Terminator o el cine vibrante y atmosférico del primer John CarpenterThe Guest se sumerge en categorías tan disímiles como el drama familiar, la ciencia ficción o el actioner ochentero, todos ellos presentados como expresiones fílmicas limítrofes con el terror. Carácter mutante que comparte su protagonista, David (un magnético Dan Stevens), soldado que, cuando recibe el alta médica, se aloja en la casa familiar de un viejo amigo caído en combate, obcecándose en limar las asperezas que puntean el día a día de padre, madre e hijos. Un personaje atractivamente old fashioned que lo mismo puede ser el protector de un niño víctima de bullying, el objeto de deseo de lúbricas adolescentes o el consuelo de un matrimonio deshecho.

 Hay menos interés en The Guest por los malabares referenciales que por la inmersión en una narración consistente, tan divertida como perturbadora, donde la familia, ignorante de que sus estructuras tradicionales han devenido periclitadas, se muestra incapaz de reescribir su "imagen ficcional" para "un presente más confuso donde cualquier relato parece condenado a degenerar en formas caprichosas de violencia" ( Álvaro Peña). El home invasion se erige en la formulación más propicia para concretar esta mirada, pero en manos de Wingard-Barrett adquiere una dimensión inédita: el mal penetra en el hogar con buenos modales y es acogido con calidez y ternura pues, en realidad, fue gestado en su seno. David no es más que el hijo pródigo que regresa como espectro amoral; y es que "el modelo de familia nacido al calor del neoliberalismo de los ochenta" (Álvaro Peña, en el mismo artículo) se corresponde con un orden sociopolítico en el que, sin saberlo, se cifra su propia destrucción.

 La explicitación del doble perfil, político y metafísico, de lo diabólico, es el núcleo en torno al que se articula el dispositivo formal propuesto por realizador y escritor. Pero lo que hace de The Guest una película fascinante es su capacidad para transitar entre registros aparentemente antagónicos, tendencias industriales con una notoria presencia en el cine moderno que aquí, conjugadas, delatan las fisuras de una contemporaneidad cuya brújula ética e identitaria dejó de funcionar tiempo atrás. Hipnótica y disfrutable, el mayor mérito de The Guest es ofrecer una experiencia gozosa que, como quien no quiere la cosa, se dedica sistemáticamente a pulverizar esquemas cinematográficos -e ideológicos- a golpe de martillo.

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