El País

Crítica: Peter Jackson, más ñoño que nunca, fracasa en el intento de dotar de equilibrio un relato a caballo entre el drama bronco y el fantástico espiritual

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
The Lovely Bones

Lo mejor:
Un impresionante Stanley Tucci

Lo peor:
El desequilibrio entre tonos

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 26/02/2010
  • Director: Peter Jackson
  • Actores: Rachel Weisz (Abigail Salmon), Mark Wahlberg (Jack Salmon), Saoirse Ronan (Susie Salmon), Stanley Tucci (George Harvey), Jake Abel (Brian Nelson), Susan Sarandon (Grandma Lynn), Michael Imperioli (Len Fenerman), Reece Ritchie (Ray Singh)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2009
  • Calificación: No recomendada menores de 13 años

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Hay momentos en "The Lovely Bones" en que mana el hedor de las tragedias broncas, áridas e irrespirables; y hay otras en que el candor amoroso, hipertrascendetal y sentimentaloide que jalona el mundo onírico del más allá, plagado de colorines chillones y fantasías visuales robadas al atrezo hortera de un jardín de infancia te vuelve el estómago del revés. Peter Jackson camina entre dos aguas, ensayando un difícil equilibrio entre dos mundos antagónicos; entre la sal gorda y el azúcar glas. Esa es la mejor baza y al mismo tiempo el lastre más pesado en "The Lovely Bones", la línea que divide ambos registros es demasiado gruesa; sencillamente la convivencia entre lo mundano y lo fantástico ofrece demasiados problemas.

La película se mueve entre lo ordinario y lo extraordinario y Jackson pretende que la transición entre ambos polos sea armoniosa y dinámica. No es lo uno ni lo otro. La multiplicidad de tonos, la profundidad de los dobleces y de las capas sucesivas que complican e individualizan la narración son un arma de doble filo, y Jackson se pilla los dedos en un empeño un tanto artificioso y sintético por ser poético y profundo a la vez. Lo que le sale es un lirismo de peluche y gominola, intenso a ratos e impostado a otros, desequilibrado y exageradamente ingenuo. "The Lovely Bones" traza un singular viaje del rencor hacia la luz, sembrando las semillas de una idílica refundación familiar en torno a la trágica y violenta pérdida de una hija. Es, a fin de cuentas, una historia de amor filial desde los cielos, que bucea en el dolor como terapia de resurrección, en la oscuridad como antesala de la luz. Jackson toca un montón de palos a cual más envenenado y complejo, sugiere hábilmente la maldad sin mostrarla, nos obliga a intuirla y a temerla sin conocer su verdadera cara.

Curiosamente la película funciona cuando más convencional se muestra, escarbando en la escalofriante convivencia puerta con puerta del asesino y de los padres destrozados de la víctima. Casi todos los destellos de gran cine que encierra "The Lovely Bones" orbitan alrededor del personaje-alimaña del odioso psicópata destrozavidas. El mayor acierto de Jackson ha sido reclutar al entrañable y frecuentemente cándido Stanley Tucci para encarnar al monstruo. Tucci, en las antípodas de sus registros habituales, se descuelga con una interpretación arqueológica, retratando con una humanidad tan portentosa como frágil y despreciable al hijo de mala madre sin conciencia, sacudido por una amarga existencia de soledad y traumas mal digeridos. Cuando Tucci manda en el relato "The Lovely Bones" amaga los perfiles de una película notable, inhóspita y dura; cuando viajamos al mundo de amor celestial de la hija muerta o a las indescifrables conexiones telepáticas de ésta con su alter ego terrestre queremos huir de la sala.

Esta película se sostiene, o debería sostenerse, sobre el funambulismo constante de una tensión entre tonos y estados de ánimo. Jackson escinde el relato en dos pero no logra que la disparidad de registros componga un todo unitario y coherente. Al final el desequilibrio es demasiado grueso y el sentimentalismo en bruto y sin matices cubre el drama de merengue. Jackson, simple y llánamente, se pasa de ñoño confundiendo sensibilidad con sensiblería.

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Santiago Galán Álvarez- 21/06/2010

Resulta harto complicado abordar unas líneas sobre The Lovely Bones sin caer en el caos, pues eso mismo es la película, un heterogéneo y descontrolado puré de artificios y géneros cinematográficos...



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