El País

Crítica: Achero Mañas indaga en el misterio de la identidad del hombre moderno y las mutaciones del modelo familiar en una película lastrada por su derroche de pretensiones

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Todo lo que tú quieras

Lo mejor:
El esfuerzo de Juan Diego Botto por domar un personaje imposible

Lo peor:
Le sobra un hervor de trascendencia

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 10/09/2010
  • Director: Achero Mañas
  • Actores: Najwa Nimri (Marta), Juan Diego Botto (Leo), José Luis Gómez (Álex), Ana Risueño (Alicia), Alberto Jiménez, Ana Wagener, Paloma Lorena, Alfredo Alba, Francisco Olmo
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2010
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años

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Ocho años lejos de las claquetas han creado en Achero Mañas un "mono" de cine bastante patente. Todo lo que tú quieras es un ambicioso compendio de emociones contemporáneas y universales, una amplísima panorámica del universo familiar contemporáneo, quebradizo y desestructurado. Mañas vuelve a lo grande, escribiendo con mayúsculas y enunciando profundas reflexiones y conclusiones acerca del ser moderno. Su película nunca susurra, grita; nunca sugiere, ilustra.

Todo en ella mana una enfática desazón, nada queda en el tintero de lo implícito; es una película metafórica, pero las metáforas se desnudan reventando la poesía con demasiada obviedad. Radiografía de una cierta manera de entender la crisis identitaria del hombre de ahora, sexual y social fundamentalmente, la cinta bucea en el torturado desdoblamineto de un padre empujado a ser madre, de un hombre empujado a ser mujer. Película de simbolismos primarios, de honduras sociológicas muy epidérmicas. "Todo lo que tú quieras" encierra cápsulas de sentimentalismo muy intenso y muy auténtico, aliñadas, en contraste, con otras de una elemental sensiblería, muy banal y estereotípica. Todo demasiado intenso, demasiado jondo y trascendente.

Curiosamente cuanto menos se ceba Mañas en las dobleces metafóricas del complejo relato mejor le luce el pelo. Su película llega más lejos cuanto más sencilla se pone; lo más conmovedor de ella es la soledad tópica, pero cercana de padre e hija rumiando la ausencia del mastil de sus respectivas vidas. La película se crece en lo pequeño. En esa escala Mañas se encuentra cómodo, rueda ágil, compasa acertadamente las elocuentes imágenes con la música. Luego llegan las cargas de profundidad; simpatizamos con la propuesta por valiente, por suicida, por fallida. La tragedia, no obstante, se pringa de melodrama burdo asfixiado en la desmesura de sus pretensiones.

Sobra, y ya es sobrar, toda la parafernalia subtextual del transformismo, desafina el cargadísimo personaje (que no la interpretación) de José Luis Gómez: Mañas no ahuyenta el fantasma de la frivolidad y lo grotesco en una película con natural querencia hacia lo uno y lo otro. Sujetar las riendas del dramón exigía una sutileza de genio, y el director de El bola aquí no la exhibe. A veces simplemente no llega y otras simplemente se pasa.

En ese desequilibrio entre el déficit y el superávit brilla el titánico esfuerzo de Juan Diego Botto por domar la histriónica desesperación de un personaje diabólico. Su generoso esfuerzo es quizá lo más reseñable de este irregular y probablemente fallido conato de obra maestra que es Todo lo que tú quieras. No lo es, Mañas apunta demasiado alto y ya se sabe que desde tan arriba más dura será la caída.

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