Artículo: Trance

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha: 14/06/2013

Danny Boyle lleva el ‘thriller’ psicológico a otra dimensión reinventando el mito de la ‘femme fatale’.

Trance
  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 14/06/2013
  • Director: Danny Boyle
  • Actores: James McAvoy (Simon), Vincent Cassel (Franck), Rosario Dawson (Elizabeth), Danny Sapani (Nate), Matt Cross (Dominic), Wahab Sheikh (Riz), Mark Poltimore (Francis Lemaitre)
  • Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, 2013
  • Calificación: No recomendada menores de 16 años

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Arranca a ritmo trepidante de película de atracos. A primera vista Danny Boyle amaga con volver a sus raíces, al desenfado formal (tantas veces imitado) de Trainspotting o A tumba abierta. Algo de eso hay; no en vano Boyle contrató los servicios de John Hodge, su mano derecha en aquellas dos películas que le dieron la fama, con la idea de recuperar en lo posible aquella efervescencia de thriller ecléctico. Hodge era el hombre adecuado, sí, pero no hay que engañarse. Trance toma un desvío a las primeras de cambio, y deja entonces atrás el ritmo endiablado de la intriga criminal al uso.

Todo gira alrededor de un cuadro de Goya, Vuelo de brujas, robado en una subasta de arte y, desde entonces, en paradero desconocido. Pero la pintura es un ‘Macguffin’, un señuelo. Trance podría definirse como un thriller mental–psicodélico. La clave reside en el subconsciente del protagonista (James McAvoy), que contiene todas las respuestas, distorsionadas, a las preguntas que la intriga plantea. Es decir, que Trance está muy lejos de ser un thriller convencional. No muy lejos del Nolan de Origen (no por afinidad argumental, sino de concepto), lo nuevo del oscarizado director de Slumdog Millionaire transcurre en las esquinas y vericuetos cerebrales de Simon, encargado de la seguridad en una casa de subastas, cuya misión es impedir el robo de las piezas más valiosas. Pero un día decide aliarse con Franck, un ladrón de obras de arte (Vincent Cassel). Sin embargo el asalto no sale como estaba previsto. Simon recibe un fuerte golpe en la cabeza, y a al despertar jura no recordar el lugar en el que escondió el Vuelo de brujas de Goya. Ni las amenazas ni las torturas surten efecto, por lo que Franck decide contratar los servicios de una hipnoterapeuta (Rosario Dawson), para que bucee en el subconsciente de Simon y le ayude a recordar el paradero de la valiosa pintura. Pero pronto la localización del cuadro queda en segundo plano, mientras Simon, Franck y su irresistible psicóloga juegan un peligroso juego de gato y ratón, conformando un triángulo pasional en el que todos parecen querer ocultar su mejor carta, a la vez que tratan de que la verdad emerja entre los borrosos recuerdos del primero.

Trance, definido por Boyle como un ejercicio de renovación de los cánones tradicionales del thriller psicológico, y como la película que marca un antes y un después en la mitología de la mujer fatal (Rosario Dawson ofrece la que es, sin duda, la interpretación más compleja de su carrera), se filmó en dos breves períodos sabáticos mientras el director británico ultimaba los preparativos de la ceremonia inaugural de Londres 2012.

Las caras del golpe

James McAvoy. Danny Boyle quería a Michael Fassbender para meterse en la piel de Simon, pero el protagonista de Shame, muy solicitado últimamente, no tenía hueco. McAvoy era, en principio, demasiado joven para el papel, pero una prueba de casting disipó todas las dudas de Boyle. Simon es el personaje más complejo de la historia, víctima de una obsesión que no acierta a controlar. La percepción que de él tiene la platea cambia una y cien veces a lo largo de la cinta. McAvoy filma actualmente X-Men: Days of Future Past.

Rosario Dawson. Elizabeth, la irresistible hipnoterapeuta que bucea en el subconsciente de Simon, vendría a ser algo así como la versión 2.0 de la mujer fatal del thriller clásico estadounidense. “Uno hace un montón de películas y cuenta en ellas con grandes mujeres, pero básicamente giran en torno a los hombres. Lo que me gustó de esta es que había una mujer justamente en medio de la acción”. Así define Boyle la importancia del personaje en el que es el proyecto de más enjundia de Dawson hasta la fecha. Con todo, Boyle tuvo otros nombres en mente antes de llamar a Dawson: Scarlett Johansson y Zoe Saldana sonaron para el papel.

Vincent Cassel. “Este tipo es un actor tan bueno como el mejor que podamos encontrar en el mundo”. Danny Boyle se deshace en elogios hacia un Cassel que, con todo, no logra evitar que le llamen para encarnar al villano o al indeseable de turno. En Trance, encarna Franck, un cruel gánster con una refinada debilidad por el el mundo del arte.

Y además

El eclecticismo como emblema

Ganó el Oscar por la que para muchos es su película más tramposa y convencional, Slumdog Millionaire. Lo cierto es que la estatuilla otorgó a Danny Boyle un lugar entre los más grandes (y cotizados). Lanzado a la fama gracias al éxito de Trainspotting, su segunda película (y un icono del cine de finales del siglo pasado), Boyle ha exhibido su versatilidad y su inagotable ingenio visual desde entonces en películas como La playa, 28 días después, Sunshine o 127 horas, la segunda de sus películas aspirantes al Oscar a mejor filme. El verano pasado dirigió la espectacular ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres, y ya prepara su siguiente y esperadísimo proyecto. Adaptación de la novela homónima de Irvine Welsh, la cinta no es sino una secuela de Trainspotting, que debería ver la luz en 2016, en el 20º aniversario de la cinta original.

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