El País

Crítica: Ratatouille al tandoori.

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha:
Un viaje de diez metros

Lo mejor:
El oficio de Om Puri y Helen Mirren.

Lo peor:
Un exotismo de folleto de agencia de viaje.

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  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 26/09/2014
  • Director: Lasse Hallström
  • Actores: Helen Mirren (Madame Mallory), Manish Dayal (Hassan Haji), Charlotte Le Bon (Marguerite), Om Puri (Papa Kadam), Amit Shah (Mansur), Farzana Dua Elahe (Mahira)
  • Nacionalidad y año de producción: EE.UU., 2014
  • Calificación: Pendiente por calificar

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Cine de espejismos exóticos, ambientado en un idílico pueblecito francés, acerca de una familia india que lleva la cocina en los genes, Un viaje de diez metros es de esas películas cebadas de lugares comunes, de estereotipos culturales, perpetrada desde una interpretación estratégicamente deformada y folclórica de lo foráneo, desde la vocación de película-postal, de cuento de hadas contemporáneo. Es precisamente ese tono fabulístico lo que redime las múltiples pinceladas de brocha gorda de una historia, intuyes, escrita por alguien que jamás estuvo en Francia n en la India, que proyecta la imagen idílica de esos lugares a base de retales cinematográficos y recortes de folleto de agencia de viajes.

No es grave, Lasse Hallstrom, que dirigió hace ni se sabe una película maravillosa, Las normas de la casa de la sidra, y que dormita en el almíbar y en el sentimentalistmo fast food más ramplón desde entonces, es un maestro de estos simulacros. En el fondo Un viaje de diez metros es una variación sobre la materia prima de la punible Chocolat, pero aderezada con las especias del cine de fogones balsámicos. Es decir, en plena eclosión mundial de los concursos y la telerrealidad culinaria, lo nuevo del cineasta sueco se apunta a la moda de las fábulas contadas con el lenguaje de los sabores y aromas, con ese toque exótico y especiado, apuntalado a base de tópicos, tan agradecido entre el público mayoritario.

Un viaje de diez metros es una película tan fácil de ver como de olvidar, tan previsible como inofensiva, tan bienintencionada como torpe en la gestión del drama y del acaramelado, y empachante, sentimentalismo. Un puñado de actores con mucho oficio, encabezados por Helen Mirren y Om Puri , la mejor baza de esta película-merengue, una suerte de Ratatouille de imagen real, corrigen el rumbo de las incontables rutinas de género que jalonan una película que se esfuerza demasiado por ser bonita y adorable, que pretende tocar fibra tomando mil atajos, y que se consume con la misma voracidad escéptica con la que se devora un best-seller facilón y de sustancia inexistente.

 Estampas tan bonitas como irreales de una Francia de cuento, recetas de cocina hindú que quitan las penas, mogollón de amor en el aire y cantidad de buenos sentimientos sin procesar definen la gracia de enésimo pliegue de Hallstrom sobre sí mismo. Son ya décadas haciendo la misma película, y pocas filmografías se ajustan tanto a una fórmula patentada como la suya; eso sí, para matar la tarde creyendo en las hadas, en los sueños posibles y en el buen hacer de la providencia y el destino puede valer. Eso sí, el buen criterio mejor dejárselo en casa.

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