El País

Artículo: Alegoría del valor

  • Autor: Roberto Piorno
  • Fecha: 10/02/2012

Steven Spielberg desglosa la amistad inquebrantable entre un joven campesino inglés y su pura sangre, separados por los avatares de la primera guerra mundial, en una película candidata a seis oscar.

War horse (Caballo de batalla)
  • Género: Drama
  • Fecha de estreno: 10/02/2012
  • Director: Steven Spielberg
  • Actores: Jeremy Irvine (Albert Narracott), David Thewlis (Lyons), Emily Watson (Rose Narracott), Peter Mullan (Ted Narracott), Toby Kebbell (Geordie), David Kross (Gunther), Benedict Cumberbatch (Mayor Jamie Stewart), Tom Hiddleston (Capitán Nicholls), Niels Arestrup (Abuelo)
  • Nacionalidad y año de producción: Reino Unido, EE.UU., 2011
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años

+ info

Basada en una popular novela juvenil firmada por Michael Morpurgo a finales de los 80, War Horse (Caballo de batalla) recrea la extraordinaria odisea de supervivencia de un pura sangre en las trincheras de la I Guerra Mundial. Pero no es una película bélica al uso. El quid de la cuestión es la crónica de una amistad insólita e inquebrantable entre un adolescente inglés de familia campesina y un caballo milagroso, con un instinto de supervivencia a prueba de acero, bombas y metralla. Fue ese conmovedor vínculo de lealtad lo que animó a Spielberg a embarcarse en la puesta en imágenes de un proyecto colosal, de una complejidad logística con la que pocos se atreverían. Así, entre los idílicos y bucólicos paisajes rurales de Devon, en el corazón de la campiña inglesa, hasta el cielo ocre, la sangre y las alambradas del Somne (una de las batallas más cruentas de la historia), Spielberg se sumerge en los dramáticos avatares de la Gran Guerra por primera vez en su carrera (después de dedicar hasta cuatro películas a la II Guerra Mundial), en la trastienda de un conflicto desolador que cambió la manera de hacer y percibir la guerra en una escala de destrucción desconocida, en una bisagra entre futuro y pasado, escenario de las últimas cargas de caballería de siempre.

Joey, el equino protagonista, es por ello un ejemplar en peligro de extinción, un caballo de guerra, una rémora de tiempos pasados en que los campos de batalla eran algo más que una tierra de nadie jalonada de trincheras. Seis candidaturas al Oscar (incluida mejor película) adornan esta épica regresión de Spielberg a las entrañas del cine clásico, a las superproducciones de la edad dorada de Hollywood, entre constantes y entrañables guiños al cine de su idolatrado John Ford. Y la coartada es una película que se alimenta de pequeñas historias dentro de la historia.

Desde el momento en que Joey (encarnado por hasta 14 corceles diferentes) y Albert Narracott (el joven debutante Jeremy Irvine) se separan, el destino del caballo se cruza con el de un oficial de caballería británico, dos hermanos alemanes desertores y un anciano francés y su nieta, que se refugian en su granja del estruendo bélico. Alegoría del valor antes que melodrama en tiempos de guerra, según Spielberg, Caballo de batalla no es la primera película de protagonista equino (El corcel negro o Seabiscuit llegaron antes), pero sí la primera en la que el caballo no es solo catalizador del relato, sino protagonista absoluto y su emotiva progresión emocional, la columna vertebral de la deslumbrante historia.

Y además

Spielberg en la guerra

1941 (1979). Venía de triunfar con Tiburón y Encuentros en la tercera fase, así que de alguna manera 1941 supuso una pequeña decepción y un paso atrás. No es de las mejores películas de Spielberg, pero eso no significa que sea mala. John Belushi y Dan Aykroyd encabezaban el elenco de una sátira que elucubraba con la paranoia de los habitantes de California ante un inminente ataque japonés post Pearl Harbor.

El Imperio del Sol (1987). Spielberg apuntaló un cambio de registro, ya sugerido el año anterior con El color púrpura, que lo reivindicó como algo más que un mago del cine de género. Un chaval británico sobrevive al infierno de la II Guerra Mundial, tras la invasión japonesa de China, tratando de reunirse con sus padres tras mil penurias. La cinta fue candidata a seis Oscar menores y descubrió para el cine a un joven Christian Bale.

La lista de Schindler (1993). Certificó la tardía reconciliación de Spielberg con la Academia que, hasta entonces, lo había marginado. Ganó siete estatuillas, incluidas las de película y director. Rodada en sobrecogedor blanco y negro, la cinta narraba los desvelos del empresario alemán Oskar Schindler para salvar a 1.200 judíos del Holocausto. Más allá de las concesiones de un final azucarado, una de las mejores cintas de la década.

Salvar al soldado Ryan (1998). Segundo Oscar para Spielberg como mejor director por, entre otros méritos, una escalofriante reconstrucción del desembarco aliado en Normandía el Día D. Marcó época y estilo. Desde entonces no hay cinta bélica que no tenga a Salvar al soldado Ryan como gran referente. El propio Spielberg siguió la misma senda como productor de dos excelentes series de guerra, Hermanos de sangre y The Pacific.

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