Artículo: Entrevista a Luis Tosar

  • Autor: Sergio Fernández Pinilla
  • Fecha: 31/08/2018

“La comedia es como la música, necesitas estar sincronizado”

Yucatán
  • Género: Comedia
  • Fecha de estreno: 31/08/2018
  • Director: Daniel Monzón
  • Actores: Luis Tosar (Lucas), Rodrigo De la Serna (Clayderman), Toni Acosta (Chusa), Stephanie Cayo (Verónica), Joan Pera (Antonio), Adrián Núñez (Brendon), Alicia Fernández (Leticia)
  • Nacionalidad y año de producción: España, 2018
  • Calificación: No recomendada menores de 7 años

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Guía del Ocio: Es la tercera vez que trabajas con el cineasta Daniel Monzón, ¿qué fue lo que te atrajo              de Yucatán?

Luis Tosar: Además de volver a trabajar con Daniel, con el guionista Jorge Guerricaechevarría, y con mi compañero y amigo Rodrigo De la Serna (con quien ya había coincidido en Cien años de perdón, y que se incorporó después), la historia tenía muchos atractivos para mí, al estar protagonizada por unos timadores, desarrollarse en un barco, y contar con varias secuencias musicales. La decisión de hacer la película fue sencilla, y fue una gran sorpresa descubrir el trabajo de los demás actores: Adrián Núñez, Stephanie Cayo, y Joan Pera, que está soberbio.

G.O.: A la hora de interpretar, ¿qué es lo que te exige la comedia, en comparación con el drama o el thriller?

L.T.: Casi te diría que es mucho más exigente, por el grado de precisión que debes observar. La comedia es como la música (que es para mí la expresión artística más mágica), necesitas estar sincronizado, estar bien atento al toque de la batería cuando cae a tierra, para que los gags funcionen. Desde el punto de vista interpretativo, el drama se puede gestionar mejor, es más elástico, en el sentido que uno puede estirar los tiempos hacia un lado o hacia otro. Admiro mucho a la gente que hace comedia en cine, porque repetir un golpe de humor es difícil con el mismo nivel de tensión, con la misma frescura. Eso no ocurre en el teatro, por ejemplo, en el que cuentas con la expectación del público.

G.O.: Tú, que pusiste rostro a problemas sociales ahora en primer plano mediático, como el paro o la violencia machista. ¿Cómo te sientes protagonizando este tipo de films, más de evasión?

L.T.: Hay que hacer cada cosa en su momento, y uno no puede estar repitiéndose continuamente. Los actores no dejamos de ser un poco mercenarios, llegamos a la creación artística en determinado momento. Y cada vez nos toca estar en un lugar, por eso creo que es inherente a este oficio el cambiar de palo, de género. El cine social es maravilloso, y me encanta como espectador, pero también es verdad que para un actor implica circunscribirse a unos códigos y unos parámetros determinados. En películas como Yucatán puedes explorar otros registros, abrirte más. El actor tiene que refrescarse continuamente, como por ejemplo, el personaje de Rodrigo De la Serna, que es el típico malvado de los años 20, con esa expresividad gestual...

G.O.: Los protagonistas de Yucatán se debaten entre la fortuna y el amor. Si tuvieras que elegir, ¿con cuál te quedarías tú?

L.T.: El dinero te da muchas satisfacciones y te permite hacer cosas increíbles, pero en mi vida las grandes alegrías siempre han venido de la mano del amor. Puedes ser feliz con el amor, aunque no tengas ni un duro, y al contrario, no lo creo.

G.O.: ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?, ¿Y lo que menos?

L.T.: Me gusta la propia dinámica del trabajo, que te permite variar las rutinas constantemente. Aún dedicándote a lo mismo, los trabajos resultan distintos, con gente nueva a tu alrededor, y accedes a mundos que para los demás permanecen vedados. Gracias a este oficio yo he conocido no solo a grandes profesionales, sino que he entrado en territorios bastantes privados, que me han enriquecido mucho a nivel emocional y profesional. Respecto a los malos momentos, siempre los hay, pero no descompensan los buenos.

G.O.: ¿Crees que la entrada en España de plataformas audiovisuales como Netflix o Amazon acabará suponiendo un impulso para el producto autóctono?

L.T.: La industria se está transformando y todos estamos un poco alertas, aunque sin saber a ciencia cierta cuál será el camino. La entrada de estos agentes nos está  abriendo mercado, te lo digo porque yo me muevo bastante por Latinoamérica, donde están llegando productos de aquí, con un protagonismo casi diario. Por otra parte, el cine de exhibición en salas se está convirtiendo en una actividad residual y creo que los empresarios están empezando a buscar otras fórmulas para atraer al público hacia las pantallas, como fusionar el cine con la gastronomía, añadir algún plus tecnológico, crear eventos… De todas maneras, es que la competencia es brutal.

G.O.: ¿Cuáles son tus proyectos inminentes?

L.T.: El sábado pasado acabé de rodar Intemperie, una película de Benito Zambrano basada en la novela homónima de Jesús Carrasco, en la que interpreto a un pastor de ovejas (estoy del lado de los buenos, creo). Justo antes, hice Quien a hierro mata, de Paco Plaza, un thriller muy oscuro...

G.O.: Como productor, y te lo pregunto ya como castellano, ¿qué te parece el que existan diferencias tan flagrantes a la hora de rodar, y de recibir ayudas para hacerlo, entre unas CC.AA. y otras?

L.T.: Eso me lo decía mucho Luis Callejo, que es segoviano. Nosotros, los gallegos, como los catalanes y otras nacionalidades del estado español, hemos tenido la suerte de gozar de la excepción cultural por el tema de la preservación de la lengua, lo que nos ha permitido durante muchos años recibir un manantial de ayudas, procedentes de Europa en gran parte, y a la postre, afianzar la industria. Y es cierto que, a nivel práctico, ha existido un desequilibrio muy grande entre las distintas comunidades, lo que significa que un gran número de población cinematográfica no pudo percibir estas ayudas, lo que me parece, hasta cierto punto, injusto.

G.O.: ¿Por qué modelo de industria del cine apostarías?

L.T.: Nosotros siempre tenemos problemas con los inversores, porque casi nunca hay nada que ofrecerles. En Colombia o México se han implantado ventajas fiscales con bastante éxito para la inversión cinematográfica, y quizás deberíamos adoptar fórmulas de esos modelos. Aquí seguimos en esa lucha, y tenemos el ejemplo de Canarias, evidentemente, donde se filmaron películas americanas que lograron deducir mucho dinero, pero donde también el Ministerio Fiscal intervino con revisiones posteriores y retroactivas. Hay que implantar un mecenazgo real, porque sino al final siempre estaremos pendientes de las ayudas gubernamentales, lo que viene bien para proteger el cine de autor, pero que no es la manera más eficaz para incentivar el cine más comercial

G.O.: ¿Qué tal vas con tu grupo musical, Di Elas?

Por desgracia, hace tres años y pico que no hacemos nada. Ese es el tiempo que llevo instalado en Madrid, ya que antes me movía más entre Santiago de Compostela y aquí…

G.O.: ¿Y cómo ves el panorama de la música independiente española? Hay conjuntos que incluso están funcionando cantando en sus lenguas autóctonas…

L.T.: Aunque sigue existiendo la música de 'fórmula', ya no se soporta por la venta de discos y, en este sentido, las redes sociales y las plataformas musicales han permitido que artistas que antes no hubiesen tenido ninguna oportunidad, ahora alcancen cierta repercusión. Cosas impensables para alcanzar el éxito, como trabajar en lengua propia, si sabes utilizar bien los canales y moverte en unos parámetros de producción y de distribución, pueden resultar bien. Los años 80 fue la última época en la que se produjo un fenómeno similar (aunque no tan globalizado) con grupos como Los Berrones, que cantaban en bable, o Los Resentidos, que lo hacían en galego, y solo por hablarte de los más próximos.

G.O.: Por último, recomiéndanos, si eres tan amable, alguno de tus garitos preferidos de Madrid

L.T.: Este es mi barrio, Retiro, por lo que podemos empezar por donde estamos, La Viena Azul (Narváez, 41), que es donde compro la cecina (de León), La Taberna Moderna, que está en la esquina de Menorca con Fernán González, y es un lugar maravilloso para comer. Y otro restaurante mítico, el Laredo (Dr. Castelo, 30) para finalizar la ruta...

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