10 pinturas imprescindibles en España

Si tuvierais que recomendar las mejores pinturas que hay en algunos de los principales museos españoles, ¿qué obras escogeríais? Todos sabemos que muchas piezas excelentes se van a quedar fuera, pero se trata de seleccionar 10 como máximo, y sólo una de cada lugar. Aquí va nuestra lista.

1. DEL PRADO: LAS MENINAS (1656), DE VELÁZQUEZ

Del Museo del Prado, uno de los mejores museos del mundo, podríamos elegir numerosas creaciones que bien merecen una visita. Tratándose de la principal pinacoteca española, hemos optado por una de las obras fundamentales de un pintor nacional. Aunque el tema y la escena de Las hilanderas nos atrae más, con Las Meninas o La familia de Felipe IV, el pintor sevillano de corte Diego Rodríguez de Silva y Velázquez consigue un retrato de grupo de compleja composición, a pesar de su aparente sencillez y verosimilitud. Pintado en el Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid, en el cuadro se recoge una escena cotidiana que ha dado lugar a múltiples interpretaciones, tanto de contenido político, como de carácter histórico-artístico.

2. DEL THYSSEN: SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA (1598), DE CARAVAGGIO

En Madrid, el Museo Thyssen-Bornemisza cuenta entre sus fondos con grandes obras del siglo XV al XX. Entre sus autores italianos, elegimos esta obra de Caravaggio, en la que se puede observar la maestría del artista barroco con el claroscuro, con sus densas gamas cromáticas y con la composición de las líneas en su excelente interpretación pictórica del tema. Santa Catalina, vestida acorde a su rango de princesa, aparece mirando al espectador con casi todos los atributos de su martirio: la rueda dentada, la espada con la que fue decapitada y la palma. Este centro cuenta con cerca de un millar de obras expuestas y firmadas por nombres como los de Durero, el Greco, Rubens, Canaletto, Van Gogh, Gauguin, Cézanne, Picasso, Kirchner, Hopper, Rothko, Bacon, Dalí o Lichtenstein, entre otros.

3. DEL REINA SOFÍA: GUERNICA (1937), DE PICASSO

De todos los cuadros de arte contemporáneo que se pueden contemplar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, uno de los más vistos es el Guernica. El artista malagueño representó con forma desgarrada y expresionista el bombardeo sobre esta población vizcaína, por encargo de Josep Renau, el entonces Director General de Bellas Artes, para ser mostrado en la Exposición Internacional de 1937 en París y llamar la atención hacia la causa republicana. Su trabajo se ha convertido en el siglo XX en un símbolo del horror de la guerra.

4. DEL MNAC: ÁBSIDE CENTRAL DE SANT CLIMENT DE TAÜLL (H. 1123), DEL MAESTRO DE TAÜLL

En el Museu Nacional d’Art de Catalunyaen  Barcelona, destacan obras extraordinarias del arte catalán desde el Románico, con una de las mejores colecciones del mundo, hasta mediados del siglo XX. La parte del ábside de la iglesia de Sant Climent de Taüll, decorada por uno de los más importantes pintores de murales románicos de Europa, presenta al Cristo del Juicio Final, a través de la combinación de diversas visiones bíblicas: las del Apocalipsis, Isaías y Ezequiel. Por el movimiento centrífugo de la composición, la utilización del color para dar volúmenes y su fuerza pictórica, este mural ha fascinado a artistas del siglo XX, como Picasso o Picabia.

5. DEL GUGGENHEIM BILBAO: CRUCIFIXIÓN (1959), DE SAURA

En la España de los años cincuenta del siglo XX, como forma de protesta artística y política, uno de los fundadores del grupo El Paso, Antonio Saura, retoma la obra de grandes maestros y le da un nuevo significado al someterla a la pintura gestual del Arte Informal y a la Pintura de Acción ('Action Painting') americana. En blanco y negro y con frenéticos garabatos, el artista oscense da un nuevo tratamiento a la Crucifixión de Velázquez (ca. 1632),convirtiendo el entonces emblema cristiano o cultural en una imagen laica de la tragedia de la condición humana. Desde entonces, este se convertiría en uno de sus motivos recurrentes, junto a otros como los Sudarios, los Retratos o las Damas. La del Guggenheim Bilbao es una de sus pinturas más impresionantes sobre este tema.

6. DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE VALENCIA SAN PÍO V: AUTORRETRATO (H. 1640), DE VELÁZQUEZ

Este es, aparte del que aparece en Las Meninas, el único autorretrato reconocido del pintor sevillano. Procedente de las colecciones vaticanas, el cuadro de Velázquez fue legado años más tarde por Martínez Blanch a la Real Academia de San Carlos en 1835, cuya colección conforma la primera aportación importante en los inicios del Museo de Bellas Artes de Valencia. En el cuadro, vemos al autor con unos cincuenta años, sobre un fondo neutro y remarcado solo por la golilla blanca. Con motivo de su cesión temporal para un par de grandes exposiciones fuera de España, la última del 25 de marzo al 13 de julio de 2015 en el Grand Palais de París, esta obra ha sido valorada en más de 24 millones de euros.

7. DEL MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA: TENTACIONES DE SAN JERÓNIMO (H. 1657), DE VALDÉS LEAL

Zurbarán, Murillo y Valdés Leal ocupan un importante lugar en la escena de la pintura sevillana del siglo XVII. Y así se puede ver en los recorridos propuestos por el Museo de Bellas Artes de la capital hispalense, donde nos encontramos con Las tentaciones de San Jerónimo, considerada como una de las mejores versiones de este tema en la pintura barroca europea. Valdés Leal decoró la sacristía del convento de San Jerónimo de Buena Vista con 18 lienzos que narran los episodios de la vida del santo. Entre ellos, destaca este por su enérgica pincelada, sus vivos colores, su sensación de movimiento y una acertada composición. Aquí, el cuerpo desnudo de San Jerónimo, que se encuentra centrado en la traducción de la Biblia y rodeado de los objetos propios de su ascética vida, se contrapone al de las tentadoras cortesanas que van lujosamente vestidas y pintadas con un gran colorido que destaca sobre el fondo de tonos sombríos.

8. DEL TEATRO-MUSEO DALÍ: AUTORRETRATO BLANDO CON BEICON FRITO (1941), DE DALÍ 

El gran museo de Figueres dedicado al artista surrealista acoge numerosas creaciones del genio catalán, que se ocupó personalmente del proyecto. Aquí tuvo su última habitación y aquí permanece su tumba. El espacio es de por sí una obra de arte y, en su interior, encontramos no sólo cuadros, sino también esculturas, combinaciones de muebles que forman sugerentes combinaciones visuales, murales, joyas y un sinfín de curiosidades. De sus pinturas, hemos escogido una en la que Dalí se autorrepresenta haciendo uso de motivos ya conocidos en sus pinturas y mostrando su fetichismo por la comida. En esta composición de tonos ocres, su rostro se sujeta por sus típicas muletas que en ocasiones parecen pinchar directamente su piel, considerada por él como algo mucho más consistente que nuestro espíritu o que nuestra propia vitalidad.

9. DEL MUSEO DEL GRECO: LAS LÁGRIMAS DE SAN PEDRO (H. 1580), DEL GRECO

Además de El Salvador y El apostolado, Las lagrimas de San Pedro es una interesante pieza del que ha sido uno de los museos más visitados durante 2014 en España, cuando se celebró el IV Centenario de la muerte del Greco. Con su peculiar estilo manierista, el pintor cretense realizó ‘un cuadro de devoción’ en el que vemos al apóstol, bajo una gruta, arrepentido y elevando su mirada para pedir perdón por negar al Maestro cuando era conducido como prisionero al Sanedrín. A la izquierda se representa la escena posterior a la resurrección de Cristo, con María Magdalena, como mujer pecadora arrepentida, y un ángel. Con estas escenas, la Contrarreforma pretendía mostrar la importancia de la confesión, el perdón de los pecados y la penitencia.

10. DEL MUSEO SOROLLA: PASEO A ORILLAS DEL MAR (1909), DE SOROLLA

Tras el éxito de sus exposiciones en Estados Unidos en 1909, el pintor valenciano plasma toda su satisfacción en las pinturas que realiza durante ese verano. Aunque vitalistas y brillantes, son algo más moderadas en sus luces que otras anteriores y muy elegantes. En Paseo a orillas del mar, Sorolla retrata en uno de sus cuadros más famosos a su esposa y a su hija mayor caminando por la orilla de la playa de Valencia , sintiendo la brisa marina en sus ropas y el sol resplandeciendo sobre sus vestimentas blancas. Desde 1911, esta obra ha permanecido en el estudio del autor en Madrid, convertido en Museo Sorolla desde 1932.

¿Os animáis a proponernos vuestra selección?

Autor: Silvia Álvarez Fecha de publicación: 09/03/2015

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