El País

Restaurantes en Madrid



Otros servicios

Cálcese una cebolla

Nos vamos en busca de unas cebolletas cocinadas en la llama y servidas en tejas

Unas cebolletas blancas, tiernas y dulces; fuego, unas tejas para servir las cebolletas tras su paso por las llamas, amigos y vino en porrón. Esos son los ingredientes básicos de una buena calçotada, además de abundante salsa romesco. Por una vez nos pondremos reglamentistas y si esas cebolletas –que en catalán denominan calçots aludiendo a cómo se cultivan– son de la Indicación Geográfica Protegida Calçot de Valls, pues mejor. Las calçotadas en Cataluña son fenómenos de masas. Si las cuatro comarcas tarraconenses amparadas por la IGP le pillan lejos, estas direcciones le resultarán más próximas. Casa Jorge es uno de los más fidedignos representantes de la cocina popular catalana en Madrid. Y hasta abril, que la temporada se va estirando por ambos extremos, tienen un menú con el calçot como protagonista y los aperos al uso, incluyendo babero y porrón. La calçotada de La Cuina, en su decorado de masía rural, tiene un preámbulo con exqueisada de bacalao. Si prefieren probarlos sin tener que optar por un menú, pueden acercarse a Can Punyetes.

TAMBIÉN SE VENDE EN

Paradís Madrid. Marqués de Cubas, 14 (91 429 73 03)
La Huerta de Casa Ricardo. Av. ciudad de Barcelona, 5. (91 433 57 25)
Pedralbes. Basílica, 15 (91 555 30 27)

La leyenda del chato

Aunque los más escépticos apuntan a que el asunto de los calçots nace tras la Guerra Civil, los más románticos prefieren adoptar la teoría del Xat de Benaiges. A este payés de finales del siglo XIX y natural de Valls, población que ha devenido en centro del universo calçot, se le descuidaron unos gajos de cebolleta en las llamas. Tan inquisitivo como impermeable al desánimo, no se vino abajo por la aparente carbonización que presagiaba su exterior: tuvo la feliz idea de pelarlos, siendo el primero en tiznarse las manos, para descubrir un interior dulce y ahumado. El cultivo del calçot comienza plantando la simiente de las cebollas en los últimos meses del año. Después de que germine y crezca mínimamente, las plantas son arrancadas y guardadas durante un tiempo. Tras él, vuelven a la tierra. Esta vez, las plantas se verán rodeadas por tierra según crecen: es necesario ir ‘calzándolas’ para conseguir su característico color blanco.

SE VENDE EN 

Mumumío www.mumumio.com  (91 591 78 61)
Calsots www.calsots.com (692 56 99 09)

Autor: Pedro Espinosa Fecha de actualización: 12/03/2015



Servicios


Recibe semanalmente los mejores
planes y premios del Club. ¡Suscríbete!




Blogs

Logo del blog de Guía del Ocio LA GASTRONOMA

15 RAZONES PARA VISITAR ECHAURREN

De Mapi Hermida

“La culpa la tuvieron las colmenillas”. Sí, esa fue exactamente la frase que dijo una de las personas sentadas en nuestra...


Podcast de cine: BUTACA VIP